viernes, diciembre 11, 2009

Amar? Enamorarse?

Algunas genuinas circunstancias terminan siendo meros caprichos o excusas cuando el amor toma las riendas. Un desenfreno, una una leve idiotez se va haciendo patente y todas las honorables muestras de serenidad y prudencia desaparaecen.

Quizá no 'amor', sino 'enamoramiento'. Quizá estupidez convulsiva y agobiante, pegajosa y lúdica como la terca adolescencia.

Algo de soledad, no?

A veces, la soledad es un privilegio, no un derecho. Quizá un logro al que debe accederse vía sacrificio. Qué se sacrifica entonces? Qué sacrificarás para estar solo, para ser tú mismo alguna vez? Crees que puedas llegar a ser auténticamente tú en compañía de todo ese tumulto a tu alrededor?

sábado, noviembre 21, 2009

Lo que somos

Ocurre que somos humanos gracias, en principio, a los demás. Ellos son nuestros autores, los que forjan nuestra naturaleza. Entonces, ¿cuándo somos 'algo' por nosotros mismos? ¿Cuándo podremos alejarnos de ellos tanto como para poder ser nosotros por nosotros? ¿Es  posible ser realmente autónomos?

Ser uno mismo ya no podrá considerarse una mera expresión, sino una meta, un logro. Quizá lo peor consista en querer ser desde cero, ojalá nacer de nuevo, para poder organizar, armar, modelar incluso nuestro propio interior, porque no sabemos hasta dónde ha llegado la influencia de las voces de los demás en nosotros.

Somos lo que los demás han hecho de nosotros. En realidad, no somos, sino que ellos son en nosotros, al modo como ellos y sólo ellos desean ser a través de nosotros.

El infierno son los demás (Sartre)

Ojalá y podamos, algún día, hacer las  cosas que más nos placen de manera natural, o mejor, autónoma, sin la absurda   pretensión   de   ser todos  idénticos. Ya sabes... siempre  están  los  demás  ahí,  observando cada paso, con toda la jurisdicción que tienen por el simple hecho de ser prójimos. Y su mirada te toca, duele, o al menos molesta justo ahí donde no podemos hacer nada al respecto. Apenas y podemos soportarlo.

domingo, julio 26, 2009

Dejar de temer

A veces pasa algo muy fuerte en tu vida... y dejas de sentir miedo... al fin. Y sabes que puede ser falso, que apenas depende de ti, pero no importa, porque es tuyo hasta donde nadie puede entender. No quieres que el tiempo corra, quieres saborear con serenidad esa sensación nueva, única hasta ahora. Dejar de tener miedo... Empezar a ser.

jueves, julio 16, 2009

La basurita que soy

Tengo un miedo odioso a escribir en Internet, porque allí pierdo la posibilidad de ganar dinero y ser famoso. Mira si soy estúpido. Mira si soy infantil. Me las quiero dar de escritor y tengo miedo de escribir. Lo que pasa es que tengo miedo de no ser famoso...algún día, que es lo que está detrás de todo esto, y si no me libero pronto de tamaña huevada, terminaré por ser lo que hasta ahora he sido muy bien...un don nadie.

Digo que soy diferente, que soy poeta, que soy escritor, pero siempre termino pensando horas de horas dónde voy a publicar mis textos -que son tan importantes, no?-, pues si elijo mal la comunidad virtual...nadie me va a leer, y mucho menos a querer pagar por lo que escribo. Te das cuenta? Soy una pobre mierdita. Apenas gano para no morir y tengo unos sueños de grandeza que dios me libre.

Siempre he sido así: mediocre. Me conozco bien. Tengo miles de artimañas y estrategias para evadir, para poner mucho tiempo entre la basurita que soy y los enormes proyectos que jamás termino. Me lleno de otras responsabilidades y así logro asegurar a quien sea que estoy muy ocupado ahora, quizás después.

lunes, febrero 25, 2008

Edad (Ernesto Sábato)


¿Qué se puede hacer en ochenta años? Probablemente, empezar a darse cuenta de cómo habría que vivir y cuáles son las tres o cuatro cosas que valen la pena.
Un programa honesto requiere ochocientos años. Los primeros cien serían dedicados a los juegos propios de la edad, dirigidos por ayos de quinientos años; a los cuatrocientos años, terminada la educación superior, se podría hacer algo de provecho; el casamiento no debería hacerse antes de los quinientos; los últimos cien años de vida podrían dedicarse a la sabiduría.
Y al cabo de los ochocientos años quizá se empezase a saber cómo habría que vivir y cuáles son las tres o cuatro cosas que valen la pena.
Un programa honesto requiere ocho mil años.
Etcétera.

miércoles, mayo 24, 2006

Algo más

El sujeto que descubre, y asume, el sinsentido de la existencia, y no se mata, debe tener algo más que lo sostiene, consciente o inconscientemente.

lunes, marzo 20, 2006

Metáforas

El velo se corre, la puerta se abre; la verdad... libera. Vieja manía... crear metáforas. A fin de cuentas, la realidad no existe. La realidad... bella palabra.

jueves, marzo 09, 2006

La vida es sueño?

Soñábamos dormidos, como todo el mundo, desde siempre. Soñábamos todo aquello que podía ser. Era fácil, era simple. Había esperanza. Soñábamos...
Ahora lo hacemos despiertos, con las manos crispadas, en actitud hostil. La mirada está fija en el paso del tiempo. El futuro huye. La esperanza... vaga desesperada.

Amor humano

No es posible hacer el amor sin ser consciente de ello; otra cosa es caer en la demencia o en la animalidad. Nunca el abandono total, nunca la completa ausencia. Hacer el amor requiere de esa fisura. En ese diálogo puramente humano es necesaria la mirada de uno consigo mismo... luego del otro.

miércoles, marzo 01, 2006

Sonríe, si puedes

¿Qué puede pretender uno, sobre todo cuando ya se dio cuenta del final del juego? Nadie gana, ves? Siempre termina igual, con esa serenidad trágica que tanto molesta... en principio. Nada qué hacer. Se te ocurre una sonrisa?

lunes, febrero 13, 2006

Rizar el rizo

Da vértigo. Mira, es simple, camina pensando en los detalles de tu propio andar. Seguro te caes. Y empeora. Mira, piensa en que piensas, en que existes sin ninguna justificación. Da vértigo.

jueves, febrero 09, 2006

Una suerte de tonelada ambigua

Ahora ya no hay excusa, la Red está ahí y sólo es necesario meterse y decir-ponerle alguna cosa. Está ahí con esa farsa que atrapa y enceguece. No es necesaria ni vital, no tiene mayor profundidad que un libro de texto o más magia que una pared grafitteada. Es un espacio, un enorme espacio vacío y chillón. Tienta como cualquier virginidad. Es anodino y fatal.